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martes, 3 de marzo de 2015

Ibn Jaldún: un precursor de la sociología en el S. XIV



 


Acaba de ser editado un ensayo sobre la obra de Ibn Jaldún titulado: Ibn Jaldún. El colapso de una civilización, cuyo autor es el sociólogo árabe/español Madhi Saleh Rashid. Obra que nos introduce con gran amplitud y rigurosidad sobre las aportaciones de ese gran y olvidado historiador, filósofo, político y sociólogo árabe nacido en Túnez en 1332, pero descendiente de una familia sevillana. Aquí se presenta un análisis de los fundamentos del pensamiento histórico, social y político de ese personaje.
La época histórica en la que vive Ibn Jaldún es el siglo XIV, cuando se está produciendo el colapso y el derrumbamiento de la sociedad árabe y musulmana, caracterizado por desorden social, político e intelectual. Su principal actividad fue la política activa, llegando a considerársele como un político inteligente, realista o práctico, lo que contribuyó a la formación de su pensamiento sociológico y político.  Posteriormente, cansado de esta actividad, se dedica a la vida intelectual y científica, destacando sus aportaciones a la historia, a la filosofía de la historia y a la sociología, analizando las estructuras económicas, sociales y políticas, y elaborando teorías sobre la historia, la política y la sociedad humana.
 Mahdi Saleh nos dice que la obra de Ibn Jaldún es una herencia científica gigante en distintas ciencias como la historia, la sociología y la política. Y que su aparato epistemológico se encuentra en dos dimensiones: la primera es racional, “basada en la capacidad de reflexión ejercida sobre las informaciones que facilitan los sentimientos, determinada por la experiencia y orientada hacia lo exterior del Ser”; la segunda es espiritual, “el espíritu y el alma están conectados con otro mundo superior y es cuando algún momento, mediante una disposición especial, el ser conecta con un ser superior y recibe conocimientos divinos”. Otra conclusión a la que se llega es que la historia y las realidades que nos presenta Ibn Jaldún es que la sociabilidad humana nos proporciona el conocimiento de las condiciones y costumbres de los pueblos.
Crea una nueva ciencia denominada Al Omran, lo que muchos asocian a Sociología, cuyo objetivo es la sociedad humana, los fenómenos económicos, sociales, morales y culturales. La teoría jalduniana niega que los acontecimientos sociales se produzcan por casualidad; sus análisis sociológicos le dan una gran importancia al conflicto social entre dos sociedades, la nómada y la sedentaria. Para él el cambio social también es tenido en cuenta al abordar los aspectos estáticos y dinámicos de la vida social: “lo estático se refiere a los fenómenos económicos, sociales, psicológicos, culturales y políticos de la vida nómada y vida sedentaria”; “el aspecto dinámico se presenta en el estudio de la interacción y el conflicto social entre las civilizaciones nómada y sedentaria, y los fenómenos sociales y políticos que surgen de este conflicto”.
Muchos de los aspectos recogidos en este texto sirven para explicarnos las sociedades árabes y musulmanas actuales, así como el comportamiento y las actuaciones políticas de los grupos fundamentalistas islamistas, desde un punto de vista ideológico, sociológico y socio-económico.

domingo, 15 de febrero de 2015

Albert Camus y Javier Reverte: rebeldía, libertad y pasión.


Los días de frío invernal me llevan a encerrarme en casa, aprovecho para leer gran parte de los libros y revistas que tengo en lista de espera. Los dos últimos textos que he leído son el libro de viajes de Javier Reverte, Un otoño romano, y la revista literaria Barcarola, un dossier dedicado a Albert Camus. Si con el primero he vuelto a la ciudad de Roma, a pasear de la mano de Reverte por sus calles, sus restaurantes, sus olores, sus colores, sus iglesias, sus museos, sus obras de arte; con Camus he viajado a Argelia, a España y a París.
El texto de Javier Reverte, como casi todos los suyos, es una manera de conocer esos lugares con todos los sentidos, te dan ganas de salir corriendo, de irte cuanto antes a vivirlos. Lo he hecho soñando y consultando todas las sugerencias del autor en internet. Me he prometido hacer una estancia de varios días para seguir sus pasos, además de dejarme llevar por los míos. La revista Barcarola me ha servido para conocer muchos más aspectos de Camus, sobre todo los referentes a su amor hacia los libertarios españoles y sus obras teatrales.
Pero sobre todo estas dos obras me han hecho pensar en lo efímero de la vida, lo absurdo de las preocupaciones diarias que nos tienen atenazados, discutiendo sobre cuestiones nimias y superficiales, con una incertidumbre continua. Pasan los años, los siglos y los humanos seguimos haciendo lo mismo, dejándonos llevar por las miserias, por el poder, por la estupidez.
De esas lecturas me quedo con los placeres de viajar y pensar, pero sobre todo con el propósito de tener más en cuenta para mi vida tres propuestas de Camus: rebeldía, libertad y pasión. Cuestiones que, por otra parte, siempre han estado conmigo en mi largo caminar.


martes, 3 de febrero de 2015

Praxis Sociológica - 19: Desigualdades y exclusión social


El último número publicado de la Revista Praxis Sociológica trata sobre las desigualdades y la exclusión social. Lo podéis visitar en la siguiente página: www.praxissociologica.es



lunes, 26 de enero de 2015

Arte y (des)humanidad: destruyendo Libia y matando seres humanos.


Hace años el director de un museo al enterarse de que en un traslado se había deteriorado una pieza ibérica se puso enfermo y a los pocos días falleció, su corazón –su alma- no pudo soportarlo. Hoy ese hecho he podido comprenderlo mejor al enterarme que los fundamentalistas libios están destrozando parte de las estatuas romanas que existen en Leptis Magna. En un primer momento al conocer la noticia he sentido que algo se rompía en mi interior, pero al rato después de haber sido informado por un testigo libio de la cruenta guerra que se sigue librando en Libia, de los millares de personas muertas, no he podido menos que sentir, una vez más, una gran desazón, una gran tristeza por ese pueblo que ha caído en desgracia. Todas las guerras son brutales, pero las que se dan entre hermanos mucho más, dan ganas de irse a la selva con nuestros antepasados.
¡Qué bárbara es la especie humana!, y nosotros preocupados con tantas estupideces.
 


jueves, 15 de enero de 2015

La comunicación entre los profesionales sanitarios y los pacientes: ni Habermas, ni Castells, todo al biopoder foucaultiano

Tras muchos años de realización de encuestas para evaluar la satisfacción de los usuarios del sistema sanitario público constatamos continuamente un alto grado de satisfacción, sobre todo en lo relativo a la atención sanitaria, no tanto en cuanto a la comunicación y al trato humano en las relaciones. Científicos sociales han apuntado variadas soluciones para abordar este tipo de interacción social, entre ellos nos encontramos con Habermas y Castells que ponen el acento en la participación deliberativa de los ciudadanos en la toma de decisiones, es decir hacer copartícipe de las actuaciones públicas a todos las personas implicadas en las acciones sociales, con ello la comunicación entre todos ellos no sólo sería más democrática, sino más eficiente, ya que se tendrían en cuenta las necesidades de todos los afectados y no solo los de una parte de ellos.
Si conocemos que se debe mejorar la comunicación entre los profesionales sanitarios y los usuarios de los servicios, si tenemos aportaciones teóricas sobre cómo hacerlo, ¿por qué no se hace?, ¿por qué los gestores políticos y técnicos no lo llevan a cabo?
Por diversas cuestiones he tenido que visitar en los últimos años diferentes hospitales públicos y por “deformación” profesional he observado cómo se llevaba a cabo esa comunicación y cómo se trataba a los pacientes ingresados y a sus acompañantes o familiares; en esa observación no participante verifico año tras año como los profesionales comunican menos y tratan de una manera inadecuada. Por supuesto que no afecta en el mismo grado a todos los profesionales, cuanto mayor es el nivel de formación y de responsabilidad mejor es la comunicación y el trato, y por el contrario cuanto menor es ese nivel peor es la relación.
Muchos de esos aspectos se podrían mejorar con simples hechos, por ejemplo que todos los trabajadores estuvieran identificados con su nombre y su status profesional, que el vestuario fuera del mismo color para cada sector profesional, que cuando entren a la habitación saluden, o que cuando se les pregunte algo respondan afectivamente.
En esta observación también contemplo como cada vez hay menos plantillas de personal, tal vez ello influya en todo lo anterior, pero también veo como hay más restricciones en algunos servicios, hay menos limpieza en las habitaciones y los aseos, las infraestructuras están viejas y deterioradas, poco mantenimiento… en fin, a lo mejor tiene que ver esto con la tendencia a privatizar los servicios sanitarios públicos y con una gestión técnico-política inadecuada, que arrastramos ya muchos años, y ello influye en el malestar general de los profesionales sanitarios.
Sin embargo, no debemos olvidar que la comunicación y el trato humano hay que asociarlo no solo con la formación y la gestión, sino con un mínimo de educación, de la que muchas veces carecen los profesionales, pero si que es responsabilidad de la organización que estas relaciones con los pacientes y sus familiares no se den.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Hermonías. Poemas, nanas y canciones, de Antonio Illán.


Hermoso libro para disfrutar con los tuyos. A mi me ha encantado este poema:

Sonrisas.

De todas tus sonrisas,
la que más me gusta
es la de las mañanas
cuando me buscas.

De todas tus sonrisas
la que me encanta
es cuando abres los ojos
y tú me llamas.

De todas tus sonrisas,
¡negrito mío!,
todas, me gustan todas.
¡Río contigo!

viernes, 19 de diciembre de 2014

La podredumbre de las instituciones.

 
En principio las instituciones sociales las construimos los individuos para satisfacer nuestras necesidades y para lograr el mayor bienestar de las personas, sin embargo si uno observa con un poco detenimiento ve como la mayoría de ellas responde a los intereses de unas pocas elites, que se suelen corresponder con los que ocupan los centros de poder. Por ejemplo, las instituciones económicas están controlados por unos pocos grupos económicos, que nos imponen sus criterios de producción, consumo, retribuciones salariales, gasto energético, etc. Las instituciones sanitarias que se crean para que tengamos más salud o suframos lo menos posible, logra todo lo contrario, se inventan nuevos medicamentos, pero solo están al alcance de los que tienen dinero, o tienen redes sociales/familiares que permiten su disponibilidad. O las instituciones educativas, cuya misión es elevar el nivel de instrucción de los ciudadanos, y contemplamos como su accesibilidad, sobre todo la educación superior, está siendo más restringida, y el futuro se prevé más todavía, adaptándose a las necesidades del mercado más que a las individuales o sociales. Así podría seguir con muchas más instituciones, como las religiosas (guerras de religión), las culturales (imposiciones de las industrias culturales), las políticas (políticos que representan a mínimos porcentajes de población), las sindicales (apartados de las necesidades de los trabajadores más necesitados)…, no lo voy a hacer, solo quería poner en cuestión el papel de las instituciones sociales actualmente.
Si seguimos por este camino, los tiempos futuros no se presentan muy halagüeños para la mayoría de los seres humanos, pues el papel principal de las instituciones es cohesionar las sociedades, y si no cumplen su función prevista, el conflicto está en las puertas. La podredumbre de las instituciones es muy preocupante, cada día nos levantamos con noticias que nos hablan de ello, con informes técnicos que nos alertan sobre lo que acontece, con nuestras propias vivencias para encontrar trabajo, o simplemente para poder vivir en paz y tranquilidad. Es tal la cantidad de información que recibimos que estamos como si fuéramos inmunes, aceptamos casi todo con una gran pasividad. El riesgo de desestructuración social que estamos viviendo es alarmante, es urgente que nos pongamos en marcha todos y cada uno de nosotros en nuestro entorno social y laboral, cuestionando la situación, debatiendo y reflexionando conjuntamente, y proponiendo soluciones. Las instituciones sociales están diluyéndose para satisfacer los intereses de unos pocos, llevando consigo la destrucción de muchos años de lucha, no deberíamos consentirlo. Construyámoslas nosotros, no las dejemos en manos de las elites. No es difícil, es cuestión de voluntad.
Como decíamos cuando éramos jóvenes: La revolución empieza por uno mismo. Salud.

martes, 11 de noviembre de 2014

Picasso, costumbrismo andaluz decimonónico y la moda en Georg Simmel


La sociología me llevó a la ciudad de Málaga y me he despedido de ella con sociología. Este fin de semana he ido Málaga al Congreso andaluz de sociología, aunque solamente en calidad de consorte, asistiendo exclusivamente al cóctel de bienvenida para saludar a los amigos sociólogos; he aprovechado ese viaje para visitar la ciudad e ir, entre otros sitios, al Museo Picasso y al Museo Carmen Thyssen, amén de saborear sus vinos y sus pescados. En el primero de ellos Picasso una vez más me entusiasmó, no por verlo mil veces deja de sorprenderme y de encontrarle novedosos aspectos, formas, colores, perspectivas, temáticas… es un museo con pocas obras pero que recogen varios de sus estilos, podemos ver su evolución pictórica tan atractiva, que va desde la imitación inicial en su juventud, pasando por la impregnación de los estilos de moda parisinos de principios del siglo veinte, hasta su individualización en la madurez, que es realmente su aportación innovadora al arte. Me siguen encantando sus formas sensuales y eróticas (sexo explícito en algunas de ellas), sus pinceladas profundas con una gran fuerza y seguridad, tan simples y a la vez tan complejas de interpretar algunas veces. Su origen español y andaluz se transmite en su temática, pero su innovación, su ruptura con la pintura tradicional es fruto de su estancia en el centro del arte mundial en ese momento, París. Envidio su aventura.
En el Museo Carmen Thyssen la pintura costumbrista andaluza de finales del siglo XIX y principios del XX ocupa gran parte de la obra expuesta. Los toros, el baile, el cante flamenco, los vestidos, la vida social, la gastronomía, las fiestas, el ocio, las meriendas, escenas campesinas…, en definitiva todo lo que se hacía fundamentalmente en la calle, la interacción social en el ámbito público, realismo social vaya. Las primeras pinturas son muy naif, infantiles, cálidas, naturales; las del principio de siglo son de un formato más grande, más coloristas y preciosistas, y aunque siguen describiendo la vida social, se percibe que se está saliendo del oscuro diecinueve. Otra de las cuestiones que llamaron mi atención fue la moda en la indumentaria de los personajes, sobre todo las diferencias existentes en las clases sociales y en los diversos grupos sociales.
Para digerir todo esto me fui a la Plaza de la Constitución a sentarme en un banco de piedra, debajo de un limonero, con un día soleado, rodeado de jubilados y niños. En ello estaba cuando al rato apareció mi compañera con un regalo comprado en la tienda del Museo Thyssen: La filosofía de la moda, de Georg Simmel, editado por Casimiro (2014).  El círculo de arte se cerraba, pero se abrían otros, el filosófico y el sociológico.
Este breve ensayo de Simmel, publicado por primera vez en Berlín en el año 1905, nos aproxima al estudio de la moda a principios del siglo XX, donde relaciona la moda con el dualismo, la intimidad, las clases sociales, la arbitrariedad, lo extranjero, los trajes, la tragedia, el ritmo vital, la envidia, lo frenético, la anti-moda, la mujer, la máscara, la vergüenza, lo rápido, lo barato, la eternidad, lo afín y lo indócil. Si bien es un tratado que tiene más de cien años nos aporta una mirada rigurosa y profunda sobre la moda en aquellos años en los que pintaban Picasso y sus colegas parisinos y andaluces. En la Introducción de este texto Jorge Lozano nos dice: “La moda puede, aparentemente y en abstracto, acoger cualquier contenido. Cualquier forma de la indumentaria, del arte, de los comportamientos o de las opiniones puede ponerse de moda”. La moda del arte en España, en Andalucía, era una; en Francia, en París, era otra.
Podría destacar muchas frases de Simmel, he optado por ésta sobre la arbitrariedad de la moda: “La moda es un mero engendro de necesidades sociales… A veces son de moda cosas tan feas y repelentes, que no parece sino que la moda quisiese hacer gala de su poder mostrando cómo, en su servicio, estamos dispuestos a aceptar lo más horripilante”.