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lunes, 26 de enero de 2015

Arte y (des)humanidad: destruyendo Libia y matando seres humanos.


Hace años el director de un museo al enterarse de que en un traslado se había deteriorado una pieza ibérica se puso enfermo y a los pocos días falleció, su corazón –su alma- no pudo soportarlo. Hoy ese hecho he podido comprenderlo mejor al enterarme que los fundamentalistas libios están destrozando parte de las estatuas romanas que existen en Leptis Magna. En un primer momento al conocer la noticia he sentido que algo se rompía en mi interior, pero al rato después de haber sido informado por un testigo libio de la cruenta guerra que se sigue librando en Libia, de los millares de personas muertas, no he podido menos que sentir, una vez más, una gran desazón, una gran tristeza por ese pueblo que ha caído en desgracia. Todas las guerras son brutales, pero las que se dan entre hermanos mucho más, dan ganas de irse a la selva con nuestros antepasados.
¡Qué bárbara es la especie humana!, y nosotros preocupados con tantas estupideces.
 


jueves, 15 de enero de 2015

La comunicación entre los profesionales sanitarios y los pacientes: ni Habermas, ni Castells, todo al biopoder foucaultiano

Tras muchos años de realización de encuestas para evaluar la satisfacción de los usuarios del sistema sanitario público constatamos continuamente un alto grado de satisfacción, sobre todo en lo relativo a la atención sanitaria, no tanto en cuanto a la comunicación y al trato humano en las relaciones. Científicos sociales han apuntado variadas soluciones para abordar este tipo de interacción social, entre ellos nos encontramos con Habermas y Castells que ponen el acento en la participación deliberativa de los ciudadanos en la toma de decisiones, es decir hacer copartícipe de las actuaciones públicas a todos las personas implicadas en las acciones sociales, con ello la comunicación entre todos ellos no sólo sería más democrática, sino más eficiente, ya que se tendrían en cuenta las necesidades de todos los afectados y no solo los de una parte de ellos.
Si conocemos que se debe mejorar la comunicación entre los profesionales sanitarios y los usuarios de los servicios, si tenemos aportaciones teóricas sobre cómo hacerlo, ¿por qué no se hace?, ¿por qué los gestores políticos y técnicos no lo llevan a cabo?
Por diversas cuestiones he tenido que visitar en los últimos años diferentes hospitales públicos y por “deformación” profesional he observado cómo se llevaba a cabo esa comunicación y cómo se trataba a los pacientes ingresados y a sus acompañantes o familiares; en esa observación no participante verifico año tras año como los profesionales comunican menos y tratan de una manera inadecuada. Por supuesto que no afecta en el mismo grado a todos los profesionales, cuanto mayor es el nivel de formación y de responsabilidad mejor es la comunicación y el trato, y por el contrario cuanto menor es ese nivel peor es la relación.
Muchos de esos aspectos se podrían mejorar con simples hechos, por ejemplo que todos los trabajadores estuvieran identificados con su nombre y su status profesional, que el vestuario fuera del mismo color para cada sector profesional, que cuando entren a la habitación saluden, o que cuando se les pregunte algo respondan afectivamente.
En esta observación también contemplo como cada vez hay menos plantillas de personal, tal vez ello influya en todo lo anterior, pero también veo como hay más restricciones en algunos servicios, hay menos limpieza en las habitaciones y los aseos, las infraestructuras están viejas y deterioradas, poco mantenimiento… en fin, a lo mejor tiene que ver esto con la tendencia a privatizar los servicios sanitarios públicos y con una gestión técnico-política inadecuada, que arrastramos ya muchos años, y ello influye en el malestar general de los profesionales sanitarios.
Sin embargo, no debemos olvidar que la comunicación y el trato humano hay que asociarlo no solo con la formación y la gestión, sino con un mínimo de educación, de la que muchas veces carecen los profesionales, pero si que es responsabilidad de la organización que estas relaciones con los pacientes y sus familiares no se den.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Hermonías. Poemas, nanas y canciones, de Antonio Illán.


Hermoso libro para disfrutar con los tuyos. A mi me ha encantado este poema:

Sonrisas.

De todas tus sonrisas,
la que más me gusta
es la de las mañanas
cuando me buscas.

De todas tus sonrisas
la que me encanta
es cuando abres los ojos
y tú me llamas.

De todas tus sonrisas,
¡negrito mío!,
todas, me gustan todas.
¡Río contigo!

viernes, 19 de diciembre de 2014

La podredumbre de las instituciones.

 
En principio las instituciones sociales las construimos los individuos para satisfacer nuestras necesidades y para lograr el mayor bienestar de las personas, sin embargo si uno observa con un poco detenimiento ve como la mayoría de ellas responde a los intereses de unas pocas elites, que se suelen corresponder con los que ocupan los centros de poder. Por ejemplo, las instituciones económicas están controlados por unos pocos grupos económicos, que nos imponen sus criterios de producción, consumo, retribuciones salariales, gasto energético, etc. Las instituciones sanitarias que se crean para que tengamos más salud o suframos lo menos posible, logra todo lo contrario, se inventan nuevos medicamentos, pero solo están al alcance de los que tienen dinero, o tienen redes sociales/familiares que permiten su disponibilidad. O las instituciones educativas, cuya misión es elevar el nivel de instrucción de los ciudadanos, y contemplamos como su accesibilidad, sobre todo la educación superior, está siendo más restringida, y el futuro se prevé más todavía, adaptándose a las necesidades del mercado más que a las individuales o sociales. Así podría seguir con muchas más instituciones, como las religiosas (guerras de religión), las culturales (imposiciones de las industrias culturales), las políticas (políticos que representan a mínimos porcentajes de población), las sindicales (apartados de las necesidades de los trabajadores más necesitados)…, no lo voy a hacer, solo quería poner en cuestión el papel de las instituciones sociales actualmente.
Si seguimos por este camino, los tiempos futuros no se presentan muy halagüeños para la mayoría de los seres humanos, pues el papel principal de las instituciones es cohesionar las sociedades, y si no cumplen su función prevista, el conflicto está en las puertas. La podredumbre de las instituciones es muy preocupante, cada día nos levantamos con noticias que nos hablan de ello, con informes técnicos que nos alertan sobre lo que acontece, con nuestras propias vivencias para encontrar trabajo, o simplemente para poder vivir en paz y tranquilidad. Es tal la cantidad de información que recibimos que estamos como si fuéramos inmunes, aceptamos casi todo con una gran pasividad. El riesgo de desestructuración social que estamos viviendo es alarmante, es urgente que nos pongamos en marcha todos y cada uno de nosotros en nuestro entorno social y laboral, cuestionando la situación, debatiendo y reflexionando conjuntamente, y proponiendo soluciones. Las instituciones sociales están diluyéndose para satisfacer los intereses de unos pocos, llevando consigo la destrucción de muchos años de lucha, no deberíamos consentirlo. Construyámoslas nosotros, no las dejemos en manos de las elites. No es difícil, es cuestión de voluntad.
Como decíamos cuando éramos jóvenes: La revolución empieza por uno mismo. Salud.

martes, 11 de noviembre de 2014

Picasso, costumbrismo andaluz decimonónico y la moda en Georg Simmel


La sociología me llevó a la ciudad de Málaga y me he despedido de ella con sociología. Este fin de semana he ido Málaga al Congreso andaluz de sociología, aunque solamente en calidad de consorte, asistiendo exclusivamente al cóctel de bienvenida para saludar a los amigos sociólogos; he aprovechado ese viaje para visitar la ciudad e ir, entre otros sitios, al Museo Picasso y al Museo Carmen Thyssen, amén de saborear sus vinos y sus pescados. En el primero de ellos Picasso una vez más me entusiasmó, no por verlo mil veces deja de sorprenderme y de encontrarle novedosos aspectos, formas, colores, perspectivas, temáticas… es un museo con pocas obras pero que recogen varios de sus estilos, podemos ver su evolución pictórica tan atractiva, que va desde la imitación inicial en su juventud, pasando por la impregnación de los estilos de moda parisinos de principios del siglo veinte, hasta su individualización en la madurez, que es realmente su aportación innovadora al arte. Me siguen encantando sus formas sensuales y eróticas (sexo explícito en algunas de ellas), sus pinceladas profundas con una gran fuerza y seguridad, tan simples y a la vez tan complejas de interpretar algunas veces. Su origen español y andaluz se transmite en su temática, pero su innovación, su ruptura con la pintura tradicional es fruto de su estancia en el centro del arte mundial en ese momento, París. Envidio su aventura.
En el Museo Carmen Thyssen la pintura costumbrista andaluza de finales del siglo XIX y principios del XX ocupa gran parte de la obra expuesta. Los toros, el baile, el cante flamenco, los vestidos, la vida social, la gastronomía, las fiestas, el ocio, las meriendas, escenas campesinas…, en definitiva todo lo que se hacía fundamentalmente en la calle, la interacción social en el ámbito público, realismo social vaya. Las primeras pinturas son muy naif, infantiles, cálidas, naturales; las del principio de siglo son de un formato más grande, más coloristas y preciosistas, y aunque siguen describiendo la vida social, se percibe que se está saliendo del oscuro diecinueve. Otra de las cuestiones que llamaron mi atención fue la moda en la indumentaria de los personajes, sobre todo las diferencias existentes en las clases sociales y en los diversos grupos sociales.
Para digerir todo esto me fui a la Plaza de la Constitución a sentarme en un banco de piedra, debajo de un limonero, con un día soleado, rodeado de jubilados y niños. En ello estaba cuando al rato apareció mi compañera con un regalo comprado en la tienda del Museo Thyssen: La filosofía de la moda, de Georg Simmel, editado por Casimiro (2014).  El círculo de arte se cerraba, pero se abrían otros, el filosófico y el sociológico.
Este breve ensayo de Simmel, publicado por primera vez en Berlín en el año 1905, nos aproxima al estudio de la moda a principios del siglo XX, donde relaciona la moda con el dualismo, la intimidad, las clases sociales, la arbitrariedad, lo extranjero, los trajes, la tragedia, el ritmo vital, la envidia, lo frenético, la anti-moda, la mujer, la máscara, la vergüenza, lo rápido, lo barato, la eternidad, lo afín y lo indócil. Si bien es un tratado que tiene más de cien años nos aporta una mirada rigurosa y profunda sobre la moda en aquellos años en los que pintaban Picasso y sus colegas parisinos y andaluces. En la Introducción de este texto Jorge Lozano nos dice: “La moda puede, aparentemente y en abstracto, acoger cualquier contenido. Cualquier forma de la indumentaria, del arte, de los comportamientos o de las opiniones puede ponerse de moda”. La moda del arte en España, en Andalucía, era una; en Francia, en París, era otra.
Podría destacar muchas frases de Simmel, he optado por ésta sobre la arbitrariedad de la moda: “La moda es un mero engendro de necesidades sociales… A veces son de moda cosas tan feas y repelentes, que no parece sino que la moda quisiese hacer gala de su poder mostrando cómo, en su servicio, estamos dispuestos a aceptar lo más horripilante”.

lunes, 3 de noviembre de 2014

La democracia deliberativa, la democracia participativa.... viene de lejos

El otro día explicaba en clase diferentes técnicas de investigación social cualitativas, entre otras: la encuesta deliberativa, el método Delphi y la conferencia consenso, poniendo el acento en la participación activa de los encuestados o entrevistados, en cómo todos los actores sociales pueden intervenir de una manera activa, y cómo ello puede servir para mejorar los servicios destinados a la población o mejorar las organizaciones. En un momento dado me di cuenta de que ponía mucho énfasis en los términos democracia, participación, deliberación, compromiso, interacción… y les dije que el discurso parecía sacado del mensaje político del movimiento social Podemos (ya partido político), a lo que me respondieron que sí, que era cierto, que daba la impresión que les estaba dando una clase sobre democracia, en vez de técnicas de investigación.

Les comenté entonces que la democracia participativa, la democracia deliberativa no la había inventado Podemos, sino que venía de lejos, que estos planteamientos tan actuales tienen su base en las culturas clásicas griega y romana, que en esas culturas está asentada nuestra sociedad.

Les invité a leer un libro que escribí con la profesora Aguilar hace ya tres años La participación ciudadana en salud, editado por Universitas, donde explicamos las diferentes teorías sociales sobre esas cuestiones aplicadas al ámbito de la salud, donde los ciudadanos toman decisiones participando activamente en uno de los sectores que más afectan a la ciudadanía.

Libro que sigue siendo actual, a propósito de por dónde van los vientos.
 

 
                                           
Autor: José María Bleda García y Marta Aguilar Gil
N° Páginas: 118
 
 

sábado, 25 de octubre de 2014

La casta (caspa) de la sociología en España.


Uno de los fenómenos sociales que más ha influido en la sociedad española en los últimos años es el Movimiento 15M, ese movimiento ha contribuido a canalizar el malestar y la indignación de una gran parte de la sociedad, sobre todo ha logrado que recuperemos el espíritu crítico racional. Los individuos luchan día tras día para expresarse más libremente, para hacerse oír en sus entornos familiares, sociales, laborales, educativos… En esa ola me he querido subir para hacer esta pequeña reflexión sobre la sociología en España.

Llevo en esto de la sociología desde el año 1973, es decir más de cuarenta años, casi toda mi vida, por lo tanto algo sé de este campo. No voy a hacer una historia de ello, tal vez en otro momento, ahora lo que me preocupa es el momento actual de esta disciplina, incidiendo principalmente en el sector académico. Como no puede ser de otra manera la sociología académica española forma parte del conjunto de instituciones que se construyeron en el franquismo y que lejos de apartarse de él adquirieron actitudes y comportamientos autoritarios, endogámicos, jerárquicos, que podríamos agrupar en uno solo, el de casta.

En los últimos años, sobre todo desde que se empezó a hablar de calidad, excelencia universitaria e internacionalización, las élites dominantes de la sociología han visto como las nuevas generaciones de sociólogos les podían cuestionar su status y poder, por lo que se han puesto en marcha para impedir el desarrollo de esos jóvenes, jóvenes que en muchos casos están mucho más preparados que ellos, que pueden aportar más innovación y que generan más conocimiento. Siguen actuando igual que siempre, lo que heredaron fundamentalmente de sus maestros franquistas, siendo endogámicos y seleccionando y favoreciendo a los más sumisos e incompetentes para que no les hagan sombra, ni les cuestionen nada, buscan esclavos que asuman todo lo que se les diga, ya que de lo contrario serían rechazados no solo por ellos sino por toda la élite, ya llamarán a sus colegas para que les corten el paso, incluso facilitan la entrada a otros profesionales (filósofos, economistas…) para puestos que deberían ser ocupados por su idoneidad y preparación por los sociólogos (¿qué hacen ante esto los colegios profesionales?).

También actúan en los lugares donde se va a acreditar a esos jóvenes (o a los que han sido expulsados por no ser sumisos), tales como aneca, cnaie, departamentos, decanatos, revistas de impacto, todos ellos financiados con recursos públicos. Lugares donde se reproduce la casta/caspa, donde se impide la entrada de nuevos profesionales, las más de las veces más preparados para afrontar las nuevas realidades. Catedráticos y titulares que no han investigado nunca, se lo hacen los sumisos, o si lo hicieron alguna vez ahora viven de las rentas contando discursos reiterativos que no aportan novedad alguna o abordan intereses muy personales, tales como la poesía o la novela, o buscan subvenciones económicas para acumular más dinero en sus arcas personales o para actividades que les sigan manteniendo su imagen narcisista y egocéntrica.

Con esas actitudes y comportamientos profundizan en las desigualdades, favorecen no solo a los hijos de esa casta, sino a los que disponen de más capital económico y social, no les importa el capital cultural adquirido por los que no han tenido la suerte de disponer de los dos anteriores.
Los jóvenes investigadores y profesores necesitan espacios para desarrollarse profesional y personalmente, no se les pongan más trabas, y menos los que representan lo más retrogrado de la academia y menos aportan al desarrollo de la sociología.

sábado, 11 de octubre de 2014

Joaquín Sorolla, un antídoto contra la depresión y los desajustes.


 


Desde hace ya una larga temporada en nuestro país están sucediendo muchos acontecimientos que hacen decaer nuestra credibilidad y confianza en las instituciones sociales, parece como si todo estuviera podrido, el ambiente de indignación social es generalizado, hables con quien hables todo el mundo está cabreado, yo diría que un paso más allá de la indignación. Los medios de comunicación y las redes sociales nos informan día tras día del deterioro institucional (económico, político, sindical, empresarial…) y del desajuste en el que se encuentra España (en palabras de Caballero Bonald); las desigualdades sociales aumentan (último Informe mundial de desarrollo humano), la pobreza afecta cada vez a más familias españolas (Informe de Cáritas). Todo ello nos lleva a un estado de frustración, de depresión social, que no vemos la forma de canalizar, lo que nos conduce a un camino sin salida, o bien a una salida destructiva personal y social, la deriva a una sociedad enferma va in crescendo.
En ello estaba hasta que recibí la llamada de unos amigos norteamericanos invitándome a visitar con ellos la exposición de Sorolla en Estados Unidos, que está llevando a cabo la Fundación Mapfre en Madrid. Desde el primer cuadro (¡¡Otra Margarita!!) hasta el último (Saliendo del baño) es un paseo por esta España nuestra de principios del siglo XX con una enorme luz que tan extraordinariamente captó el pintor valenciano. La belleza del realismo social, el sentimiento de identidad con las diferentes singularidades regionales, los contrapicados impresionistas cuasi fotográficos newyorkinos, la luminosidad casi cegadora en algunas de las obras, la alegría de los niños y jóvenes en la playa, esas sedas en movimiento producidas por el viento marino, la fuerza de las pinceladas, los colores tan vivos; cierro los ojos, mis emociones son de tranquilidad, son emociones placenteras que me traen sobre todo luz, claridad, con muchísimos matices sobre todo blancos, amarillos y naranjas. En fin, un baño mediterráneo de luz, color y ganas de vivir. Una vez más se demuestra que el arte es fundamental para la salud mental.
Esta exposición sí que es Marca España.