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domingo, 15 de mayo de 2022

Jóvenes unidos por la pasión de la creación literaria: Jane Austen, Stephen Crane y Miguel Hernández.

 







Sin buscarlo, por mero azar, han caído en mis manos, en los últimos tres meses, tres ensayos biográficos sobre jóvenes escritores. Jóvenes porque murieron a una edad temprana, pero que vivieron hace ya unos cuantos años e incluso con diferencias de muchos años entre ellos: Jane Austen (1775-1817) a finales del siglo XVIII y principios del XIX, Stephen Crane (1871-1900) durante el último tercio del siglo XIX, y Miguel Hernández (1910-1942) a principios del siglo XX. Biografías que son mucho más que un relato sobre su vida, sino un estudio crítico literario sobre la obra de esos escritores. De Austen se encarga Espido Freire, Paul Auster de Stephen Crane y José Luis Ferris de Miguel Hernández.

Jóvenes escritores que vivieron en épocas y sociedades muy diferentes, procedentes de familias distintas, con experiencias vitales dispares pero muy vívidas. Les une a todos ellos su pasión, desde época muy precoz, por escribir sobre su entorno familiar y social. Espido Freire, Paul Auster y José Luis Ferris analizan la obra de cada uno de ellos de una forma profunda, rigurosa, crítica, cálida y sensible.

Los autores de estas tres biografías-ensayo nos sitúan a esos jóvenes en su época histórica de una manera magistral, pormenorizando en algunos casos momentos claves, como fueron la Revolución francesa, la Revolución estadounidense o la Guerra civil española; haciéndonos ver la influencia que tuvieron esos hechos en su vida y en su obra literaria. Sociedades que estaban en un profundo cambio, con conflictos continuos, que afectaban a todos los ámbitos sociales, familiares o económicos. Austen, Crane y Hernández fueron personas muy activas, implicándose personalmente, cada uno a su manera o posibilidades, en las nuevas sociedades que se estaban configurando. Esa implicación personal variaba: desde Austen enfrentándose a las normas sociales de su época en lo referente al papel de las mujeres; Crane involucrándose como periodista en varios conflictos bélicos internacionales, cuestionando las guerras; o, Hernández comprometiéndose con la revolución social en su país. Sus obras reflejan desde múltiples perspectivas esos hechos, pero lo hacen de una manera creativa, literaria y activa, tan activa que ello influye en sus modos de vida, en sus experiencias vitales del día a día, conformando no solo sus formas de vivir, sino su manera de expresarse, que en los tres casos es original e innovadora.

Les une también la pobreza económica, indigencia en algunos momentos, en la que tuvieron que vivir e incluso enfrentarse a la enfermedad y a la muerte; lo que no fue un impedimento  para que dejaran de escribir en ningún momento, llegándoles la muerte en una situación miserable, tanto económica como literariamente. Fueron años después de su fallecimiento cuando se recuperaron sus escritos y se les consideró como autores que habían realizado aportaciones cruciales a las letras de sus países y a la literatura universal. Freire, Austen y Ferris han puesto su buen hacer para que nos acerquemos a ellos, pudiendo de esa forma disfrutar de la buena literatura y el papel que desempeña esta en el pensamiento personal y social.   

lunes, 11 de abril de 2022

Instrumentos para un mundo mejor: democracia deliberativa, arte y activismo

 



A finales del siglo XX los nuevos movimientos sociales (feminismo, ecologismo, pacifismo, LGTBI) iban conformando a las jóvenes generaciones y pintaban cielos multicolores, la utopía podía alcanzarse o, por lo menos, tantearse, un mundo mejor era posible. Al mismo tiempo, la globalización y el neocapitalismo aprovechaban las tecnologías informáticas junto con el descontento o la desafección política, con las miradas puestas en los intereses consumistas e individualistas de una gran parte de la ciudadanía occidental, para montar unos escenarios ajustados a engordar las arcas de los más poderosos. En ese entorno surgen individuos y diversos grupos, unas veces organizados, otras no, que se oponen a ese modelo de vida (Claremont Road; Reclaim the Street), y demandan más libertad de expresión y libertad de prensa, ya que cada vez más los medios de comunicación estaban más controlados y muchos ciudadanos veían recortadas sus libertades, así como el no sentirse representados por los partidos políticos; entre esos movimientos destacaron: Anonymus, Wikileaks y Hacktivistas. Hubo movimientos antiglobalización que se enfrentaron a los grupos económicos y políticos mundiales, también surgieron las primaveras árabes en Túnez y Egipto, el movimiento 15M, en España, Occupy Wall Street, en USA y otros más en todo el orbe mundial.

Sobre ello hay muchísimos documentos y análisis, acabo de finalizar dos de ellos: El kit de la lucha en Internet, de Margarita Padilla (2012), y Utopías artísticas de revuelta, de Julia Ramírez Blanco (2014). El primero de ellos se centra en analizar Anonymus, Wikileaks y Hacktivistas; el segundo, lo hace sobre Claremont Road, Reclaim The Street y la Ciudad del Sol. Ambos análisis nos retrotraen a esos años de lucha e ilusión en los que se soñaba que era posible poner las bases mínimas para que la ciudadanía pudiera intervenir en un nuevo orden mundial, con una participación más directa y deliberativa, donde los asuntos públicos eran cuestión de todos y que los avances en los derechos humanos que se habían logrado, sobre todo en el siglo XX, no solo no desaparecían o se cuestionaban, sino que se podía avanzar aún más en la consecución de la libertad y de la igualdad de todas las personas.

Sin embargo, hemos visto cómo en los últimos diez años hemos pasado de esa utopía a la más cruda realidad de: un capitalismo salvaje, unos medios de comunicación manipulados y manipuladores, políticos corruptos e ineptos, aumento de los conflictos bélicos con enormes crímenes contra la humanidad, incremento de la desigualdad social y económica, más desprecio al “otro”, donde las ideologías de ultraderecha avanzan. Lo que supone una época de incertidumbre e intolerancia, y un gran fracaso moral de la humanidad. Una vez más nos han quitado el sueño, nos han despertado a una dura realidad.

Lo dos textos citados más arriba nos ayudan a entender qué pasó en aquellos años y nos dan alguna clave para poder comprender los momentos actuales.


martes, 8 de marzo de 2022

Emociones e instintos determinan la humanidad: Fernando Trías de Bes

 


Tras la lectura del texto de Trías me ha parecido interesante compartir estos dos párrafos, en el que trata de explicar qué conductas humanas están detrás del fracaso del comunismo:

“Demostrémoslo con siete conductas humanas. Uno, los flujos económicos no pueden planificarse porque están sujetos al caos determinístico de las decisiones individuales. Dos, las personas respondemos de lo que es nuestro, mucho más de lo que no lo es. Tres, la compasión específica, con seres queridos o cercanos, es un rasgo humano, pero la compasión universal es un concepto teórico que apenas se traduce en acción. Cuatro, la ausencia de incentivos conduce al desinterés. Cinco, la centralización de las decisiones conduce a errores porque los individuos son los que están en mejor disposición de administrar recursos. Seis, la ausencia de ilusiones y libertades desemboca en la embriaguez, la drogadicción o la muerte prematura. Y siete, la justicia social sin libertades es, sencillamente, una fuente de injusticia social y dolor”. (pág. 237)

“El consumo se ha acercado mucho a la religión porque en el acto de consumir nos enfrentamos a miedos y deseos, a sensaciones, anhelos y sentimientos de toda índole que estamos conminados a resolver. Nos engañamos y pensamos que surgen de nuestro interior, pero lo cierto es que surgen de la propia sociedad. En el acto de consumir resolvemos afectos. Afectos a nosotros mismos, a quienes nos rodean. Hay sensaciones, ilusiones, logros, proyecciones de nosotros mismos, nuestros sueños y frustraciones”. (pág. 249)

Textos que nos sirven para reflexionar, y más en estos momentos de guerra e incertidumbre económica y social. El miedo nos atenaza, pero también sirve para buscar nuevos caminos de libertad y seguridad.


jueves, 27 de enero de 2022

Revolución, cambio, destrucción y belleza: Alaa Al Aswani y Rob Loren

 



La última novela de Alaa Al Aswani: La república era esto, es una reflexión sobre la revolución egipcia que tuvo lugar en el año 2011, en el contexto de las primaveras árabes. Me ha recordado al gran escritor egipcio Naguib Mahfuz por sus análisis descriptivos de la sociedad egipcia, pero en la época actual, con unos actores sociales que siguen manteniendo en gran parte su tradición, pero a la vez se encuentran en un proceso de cambios, que son imparables y están forjando una nueva sociedad.

No me extraña que esta novela esté prohibida en Egipto, su análisis, aunque ficticio, está basado en los hechos ocurridos en aquellas semanas de 2011, mostrándonos la sociedad poliédrica existente, donde las instituciones poderosas -el ejército y los ricos- siguen teniendo el poder para hacer lo que a ellos les interese en cada momento, aunque sea a base de torturas y muertes; y, donde los ciudadanos, el pueblo, es diverso, complejo, con interés diferentes e incluso contrapuestos, pero casi siempre manipulado por los hilos de los poderosos. Tradición y cambio van de la mano; tradición que se utiliza según convenga y cambios que no son aceptados por una gran mayoría, pues se sienten mucho más cómodos en una sociedad tradicional, aunque sea miserable y explotadora.

Los cambios sociales y culturales suelen ser lentos, y cuando la tradición los impide constantemente dando lugar a sociedades estáticas, solo entonces es cuando se producen conatos de revolución o revoluciones propiamente dichas, que generalmente llevan consigo destrucción y muerte. Estamos viviendo tiempos convulsos, donde lo que llamamos, desde Occidente, el Oriente Medio, está en llamas desde hace varios años, con visos de continuar con confrontaciones masivas, de las que solo salen beneficiados unos pocos, que son los mismos que ostentan el poder.

En la novela de Al Aswani podemos encontrar esos enfrentamientos personales, colectivos o institucionales, llevándonos al final a la dicotomía de: seguir luchando pese a todo, o dejar de luchar pues es imposible el cambio. Ambivalencia que en el mundo occidental también está presente, pero tenemos la suerte de poder disfrutar de democracias no completas, pero que respetan, en gran parte, los derechos humanos.



Al terminar de leer esta novela me ha llegado el libro de fotografía de Rob Loren, asturiano al que sigo en las redes, pues sus fotos, generalmente, en blanco y negro son excelentes, diferentes, trasmiten realidad y emociones variadas. Al ver esta obra (Asturias Vaciada; Rob Loren, 2021/2022) me ha seducido una vez más su capacidad de ver esa parte de Asturias a la que no estamos acostumbrados a ver, pero que ahí está, y Rob nos la enseña de una manera tan real y cruda, que nos entristece, pero que a la vez nos enseña su belleza.

He unido estas dos referencias (Egipto y Asturias), ya que tras la lectura de la novela me he imaginado a esos ciudadanos egipcios que murieron, se quedaron postrados de por vida, se marcharon de ese país o se quedaron para seguir luchando (aunque heridos internamente), con una destrucción física y psíquica, que les ha vaciado gran parte de sus vidas y de sus mentes.

miércoles, 20 de octubre de 2021

¡Viva el socialismo!: Thomas Piketty

 

 

En las primeras páginas del libro: ¡Viva el socialismo!, Piketty ya nos dice cuáles son las líneas de su pensamiento en los últimos años (2016-2020): “Ahora estoy convencido de que hay que pensar en la superación del capitalismo, en una nueva forma de socialismo, participativo y descentralizado, federal y democrático, ecológico, mestizo y feminista” (p. 14). Su concreción y claridad es plena, no anda con dobleces.

Una de sus principales premisas se fundamenta en que la desigualdad es esencialmente ideológica y política (no política o tecnológica); y, ya que la desigualdad es, junto con el cambio climático, uno de los principales problemas en el mundo actual, es necesario intervenir nacional e internacionalmente en la construcción de un nuevo modelo basado en la igualdad y en la sostenibilidad: “Ha llegado el momento de cambiar el discurso político sobre la globalización; el comercio es algo bueno, pero el desarrollo sostenible y justo también requiere servicios públicos, infraestructuras, educación y sistemas de salud, que a su vez exigen impuestos justos”. (p. 60)

Considera que el proyecto de “Tratado de democratización de la gobernanza de la zona euro” (T-Dem) puede ser un camino para conseguir una Europa más democrática y más social. El nuevo Parlamento de la zona euro proporcionaría un marco más democrático que “haría prevalecer finalmente una lógica de deliberación pública, pluralista y democrática frente al culto a las puertas cerradas y la opacidad”. (p. 103)

La mayor parte de libro aborda cuestiones relacionadas con su país, Francia, pero que nos sirven para poder reflexionar sobre cómo se pueden afrontar los nuevos retos en el resto de Europa, y ver las similitudes con el nuestro.

Finaliza con un pequeño análisis acerca de la pandemia de la Covid-19 y sus repercusiones en la crisis económica, preguntándose si esa crisis acabará con la globalización mercantil y liberal, lo que permitiría un nuevo modelo de desarrollo más justo y sostenible; y, planteando si ello puede ser una oportunidad “para reflexionar sobre una dotación sanitaria y educativa mínima para todos los habitantes del planeta, financiada por el derecho universal de todos los países a una parte de los ingresos fiscales soportados por los agentes económicos más prósperos: las grandes empresas y los hogares con rentas y patrimonios más elevados”. (p. 270)

martes, 5 de octubre de 2021

Artivismo: arte y activismo. Antoni Gutiérrez-Rubí

 


El arte en incontables ocasiones se ha implicado en los movimientos sociales y políticos, y estos se han comunicado con la población a través de manifestaciones artísticas, han confluido para ir de la mano juntos en la protesta social; Antoni Gutiérrez-Rubí ha unido a ambos en un nuevo término: artivismo. Conceptualmente lo ha desarrollado en su último ensayo: Artivismo. El poder de los lenguajes artísticos para la comunicación política y el activismo (2021), editado por la Universitat Oberta de Catalunya. Para Gutiérrez-Rubí el artivismo es: “una práctica híbrida que combina la aproximación artística, basada en el proceso estético, con el enfoque instrumental que busca los resultados que es el propio del activismo. El activismo artístico señala que para cambiar el poder es necesario cambiar de punto de vista, y viceversa, para cambiar el punto de vista es necesario cambiar el poder. El activismo artístico funde lo afectivo y lo efectivo” (p. 17).

Diversos estudios científicos nos muestran cómo desde hace tres décadas el descontento y la desconfianza de la ciudadanía hacia la democracia va en aumento, habiendo alcanzado en los dos últimos años su cénit, la brecha se hace más amplia entre las necesidades de los ciudadanos y los que tienen el poder; la democracia está muy cuestionada en una gran mayoría de países y en todos los continentes. Cuestionamiento que ha puesto en marcha multitud de acciones sociales y políticas, que lideran los nuevos movimientos sociales; lo que, en palabras de este autor, se está creando una nueva cultura política democrática, caracterizada por ser: colaborativa y horizontal, de participación directa, digital y creativa. Ocupando internet un lugar predominante, pues ha globalizado esta novedosa manera de participación ciudadana: “Los cambios tecnológicos favorecen este tipo de organización de acción política. La creatividad, en este contexto, juega un factor decisivo para empoderar a la ciudadanía. El uso de nuevos lenguajes, más estéticos, permite un diálogo distinto entre ciudadanos y ciudadanas que presenta una nueva forma de entender el compromiso político y social. Hablamos del arte y cómo, en sus múltiples dimensiones, otorga un nuevo empuje a la voz ciudadana” (p. 63).

Las movilizaciones sociales y políticas han puesto en marcha otras formas de comunicación para levantar el interés y el compromiso de los ciudadanos, destacando el artivismo, entendiendo este como como “acciones realizadas en el espacio urbano y/o digital, que intervienen en lo social a través del arte, empujando la agenda política o dando visibilidad a demandas ciudadanas. Es capaz de convertirse en un poderoso motor de cambio, capaz de sacudir las conciencias. Y puede ser un puente para ayudar a reconectar a la ciudadanía con la práctica política” (p.66).

Uno de los capítulos del texto contempla al espacio público como escenario del empoderamiento ciudadano, analizando las diversas manifestaciones creativas que se han producido a lo largo y ancho de este mundo: perfomances, resistencia creativa, los usos de los cuerpos, la música y el silencio, pancartas individuales, los objetos utilizados, el color y la política, el carnaval político, las campañas ciudadanas, el crowdfunding, o las redes sociales.

Antoni G-R concluye de la siguiente manera: “Es fundamental seguir pensando esta relación de cara a los nuevos retos políticos y sociales del mundo. En un contexto volátil y cambiante, en un marco de desencanto y desconfianza creciente con las instituciones y la política, cada vez hay más urgencias que están buscando los medios más efectivos para compartir sueños y peticiones que no pueden esperar más tiempo. Internet, las nuevas tecnologías y las redes sociales actúan de altavoz y argamasa social. El arte les da alma, sentido y contexto. El activismo lo convierte en energía política” (p. 201).

martes, 21 de septiembre de 2021

De la pandemia del covid-19 a la utopía: Boaventura de Sousa

 


La pandemia causada por el virus del covid ha dado lugar a múltiples análisis sobre las causas y sus consecuencias en las sociedades actuales, uno de ellos, el realizado por el sociólogo portugués Boaventura de Sousa, pone el foco en cómo puede afectar a los Estados, la democracia, los sistemas políticos, la salud global, el conocimiento o las nuevas formas de organización comunitarias; planteando unos posibles escenarios según se actúe política y socialmente.

Considero que la pandemia ha puesto encima de la mesa, en la agenda política y mediática, muchos temas que afectan al futuro próximo de la humanidad y que no se abordan adecuadamente, se posponen constantemente, pensando que ya resolverán con el tiempo o pasan sus responsabilidades a las nuevas generaciones. El profesor de Sousa analiza, con la  rigurosidad científica que le caracteriza, algunos de esos temas, dándole una gran importancia a la política: “la política debería mediar entre las ideologías y las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos”, con el fin de evitar la brecha, cada vez más importante, entre los intereses de los políticos y de las personas.

A lo largo de la historia de la humanidad siempre han existido pandemias que han diezmado la población de vastos territorios, pero lo que ha caracterizado a esta última es su enorme efecto en todo el planeta, debido sobre todo a la gran movilidad internacional de los individuos y de mercancías. Y, tal como dice de Sousa, la concentración de las personas en las ciudades supone un escenario ideal para la propagación del virus. Lo que se agravará todavía más en el futuro si no se ponen las medidas preventivas y se invierte más en la salud global.

Esta crisis sanitaria también ha visibilizado, una vez más, las desigualdades y las discriminaciones, pues aunque se haya dicho hasta la saciedad de que afectaba a todos por igual, no es cierto, pues: “Las exclusiones dieron como resultado una mayor vulnerabilidad a la pandemia por varias razones: vulnerabilidad preexistente de salud y hábitat; menor capacidad para seguir las normas de la OMS, concretamente con respecto a los confinamientos, el distanciamiento físico y la higiene; acceso deficiente o nulo a los sistemas de salud que podrían salvar vidas o aliviar el sufrimiento”… “El tipo de exclusiones dependientes de estas líneas abismales se deriva de las desigualdades en la explotación de la fuerza del trabajo. El nuevo coronavirus infectó y mató preferentemente a quienes peor podían defenderse de él, es decir, a las poblaciones cuyas condiciones de sociales preexistentes las habían hecho más vulnerables”.

Otro aspecto que refleja en su análisis son las actuaciones políticas respecto a los estados de excepción decretados por los gobiernos y lo que ha supuesto de recortes de libertades públicas y privadas. El debate que se ha generado sobre la democracia y la libertad ha sido muy interesante, si bien es preocupante la posibilidad de dejar en mano de los gobiernos tanto poder. De Sousa opina que en el futuro habrá que distinguir entre estado de excepción democrático (de emergencia, de alerta, de calamidad, etcétera) y estado de excepción antidemocrático.

También es muy interesante su planteamiento sobre dos cuestiones: “las potencialidades y límites de la ciencia moderna; por otro, la pluralidad de saberes sobre la salud y sus epistemologías existentes en el mundo”. Aspecto que ha tenido un papel muy importante en el debate sobre el cuestionamiento de la ciencia, que han liderado otros saberes y utilizado en el discurso “negativista” de la pandemia.

Al final del texto plantea tres posibles escenarios:

Escenario 1. En este escenario, cuando se habla de salvar la economía, de lo que se trata es de salvaguardar los intereses del capital. Ante las circunstancias, se espera que el capitalismo abismal se vuelva aún más antisocial y excluyente, y aún menos sensible al empobrecimiento generalizado, la destrucción de rutinas y estrategias mínimas de supervivencia y la devastación de los sueños y expectativas de una vida mejor, afectando principalmente a los jóvenes.

Escenario 2. Piel capitalista, máscara socialista: el nuevo neokeynesianismo.

Escenario 3. Barbarie o civilización: alternativas al capitalismo, al colonialismo y al patriarcado. La sociología de las emergencias. Este concepto permite valorar, tanto en la teoría como en la práctica, las semillas de esperanza emergente, el florecimiento de alternativas que se van multiplicando en el mundo y a las que ni el consentimiento dominante ni los medios dominantes prestan la debida atención. A partir de ellas se irá componiendo un nuevo mosaico y un nuevo horizonte.

El profesor De Sousa opta por la construcción de una nueva sociedad, una nueva civilización, aportando soluciones concretas, basadas en la necesidad de decisiones globales y en el refuerzo de las instituciones globales, pero teniendo en cuenta los diferentes contextos y culturas mundiales.

 


martes, 6 de abril de 2021

Una vuelta a la naturaleza: Byung-Chul Han y Enrique García Gómez

 




Loa a la tierra. Un viaje al jardín

Este texto de Byung-Chul Han ha sido una gran y satisfactoria sorpresa, pues esperaba leer uno de sus ensayos filosóficos-sociológicos sobre las sociedades actuales; me he encontrado con un viaje sensorial al mundo de las flores, interrelacionado con la filosofía, la poesía, la música, el dibujo, la fotografía y el mundo digital. No es un libro al uso, de solo lectura y pensamiento, sino también de muchas sensaciones y sentimientos, de una vuelta a vivir en contacto con nuestro origen terrenal.

Desde los primeros párrafos hace que los sentidos se pongan en atención, se preparen para despertarse ante lo que viene. La descripción de las flores te hace imaginar su estructura, el  color, incluso su sabor, su tacto, su olor, si están calientes o frías o con quién comparten el espacio. Todo ello lo hace todavía más sublime cuando lo relaciona con alguna poesía o una composición musical, lo que te lleva a conectar tu ordenador, buscas a esos poetas y músicos para intentar conocer lo que siente el autor y poder comprenderlo mejor. Me he pasado tres días entre ese texto y las búsquedas en internet u otros libros, mirando fotografías, vídeos, dibujos, ha sido muy placentero. Mi mirada en los paseos por los senderos, caminos, parques o montes ha cambiado, percibo con mucha más amplitud e intensidad el entorno.

El otro día veía en un vídeo a mi nieto Daniel, de un año y medio, removiendo una mata de romero en flor para poder disfrutar del olor que se desprendía, a continuación cogió una flor y se la comió. Esa escena tan conmovedora habla por sí sola de su libertad y de su conexión con la tierra.

En una reciente visita al jardín de las flores en Toledo me compré el texto de Enrique García Gómez, Guía de bolsillo de los árboles de Toledo, espero y deseo disfrutar con él en mis paseos. Quique es otro enamorado de la tierra.




miércoles, 3 de marzo de 2021

La tortura en la España contemporánea: Oliver, Gargallo, Oviedo, Lorenzo y Parra.



El ser humano va cambiando a lo largo de sus etapas vitales, pues sus experiencias y sus circunstancias personales o sociales le hacen ver el mundo desde diversas perspectivas. A mí me está pasando con la manera de ver y entender los comportamientos de las personas, cuando era más joven era más rousseauniano y conforme me he hecho mayor soy más hobbesiano, es decir, considero que la parte violenta está en todos los humanos, aunque en diferente grado, y que va a depender de variados factores (familiares, sociales, económicos, laborales...) el que esa violencia salga a la luz o se canalice hacia otros comportamientos no violentos. Con esta premisa es con lo que me puse a leer el ensayo sobre La tortura en la España contemporánea (Coordinado por Pedro Oliver Olmo), lo que ha venido a confirmar mi tesis filosófica, sociológica y antropológica. La violencia forma parte de nuestra genética y en las formas de construir las sociedades; con la formación de los Estados modernos se intentó limitar y prohibir el uso de ella por parte de los individuos, otorgándose el Estado la legitimidad de la violencia en las sociedades democráticas.

Revisar la tortura y los malos tratos debe ser una tarea ardua y muy dura, por su dificultad en la obtención de los datos y por la dureza de leer u oír los testimonios de las víctimas. Admiro a estos investigadores que pasan los años y siguen llevando a cabo esa línea de investigación, haciendo visible esa parte oscura que está en todas las sociedades, relacionándola con los que ejercen el poder en las mismas.

El análisis de los autores de este ensayo nos permite una revisión teórica sobre la tortura y los malos tratos, así como su evolución en la España liberal, en la Guerra Civil, en el franquismo, en la transición democrática y en la democracia actual. Nos concede tener una visión de cómo ha evolucionado la violencia en nuestro país, quiénes han sido los actores (víctimas y verdugos), los lugares dónde se ha llevado a cabo y qué tipos de abusos se han cometido. Es espeluznante observar cómo la tortura se ha centrado, generalmente, en la violencia institucional, cómo los poderes (políticos, judiciales, policiales…) la han ejercido con total (o casi) impunidad.

Se parte de que a mayor democracia menos violencia, pero los hechos nos vienen a demostrar que esa no es la lógica. Cambian los actores, los lugares y los tipos, pero el sustrato violento continúa. En nuestro país se sigue torturando y maltratando a seres humanos, es una evidencia que ponen sobre la mesa estos estudiosos. El Estado y las instituciones con poder de tomar decisiones lo conocen, es necesario intervenir para que esta lacra social desparezca, saben cómo se podría hacer, pero no lo hacen. Este tipo de estudios sirven para denunciar y presionar, pero ello solo es poco, es fundamental que haya un mayor control de las actividades que puedan generar violencia y debe haber una mayor transparencia de las actuaciones, el humanismo debe estar por encima de cualquier poder político o ideología, puesto que si el individuo o los que tienen el poder decisorio se consideran impunes ejercerán la violencia cuando ellos lo consideren oportuno sometiéndose solo a su conciencia, actitud, opinión o deseo.


miércoles, 10 de febrero de 2021

Una revisión de la izquierda política: Félix Ovejero.

 


Félix Ovejero, La deriva reaccionaria de la izquierda, Página indómita, Barcelona, 2018.

El título del libro es muy sugerente, pero quizás no debería ser tan amplio, pues analizar una sola izquierda, cuando esta es sumamente amplia y diversa, puede ser equívoco o tendencioso. Considero que su lectura es muy conveniente, la revisión de la teoría y praxis de la izquierda política es fundamental y necesaria para la supervivencia de la misma. Las cuestiones que aborda son numerosísimas, haciéndolo de una manera bastante profunda y rigurosa, otra cosa es que las conclusiones a las que llega, uno puede estar de acuerdo o no, e incluso pueden ser cuestionables. Por ejemplo, cuando dice: “Y es que hoy una parte de la izquierda se ha vuelto comprensiva con la sinrazón religiosa, simpatiza con quienes quieren levantar comunidades políticas sostenidas en la identidad y manifiesta una antipatía sin matices contra el proceso globalizador. Incluso se muestra dubitativa de la peor manera al valorar la ciencia y el progreso científico” (p. 39). ¿Qué parte de la izquierda? ¿quiénes? ¿cuántos? ¿dónde? ¿esa parte de la izquierda aglutina todos esos planteamientos, o solo alguno de ellos?

Otras cuestiones que le quitan, no solo credibilidad, sino rigurosidad científica son sus adjetivos peyorativos hacia la izquierda: ensoñaciones pintureras, ilusos, poco pragmáticos, elucubraciones, etcétera.

No todo es negativo para la izquierda, pues le reconoce: “El mérito de la conquista de la democracia, si bien es de la izquierda, debe ser repartido… [Eley] la conquista de la democracia debe tanto a los partidos políticos y a los sindicatos como a lo que, retrospectivamente, podíamos llamar nuevos movimientos sociales” (p. 82). En el capítulo denominado: El socialismo como lucha por la democracia, podemos ver muchos ejemplos relacionados con la aportación de la izquierda al origen y desarrollo de la democracia: el nacimiento de la izquierda; la consolidación; la decadencia; el liberalismo, el desorden y la democracia; y, reproches, contrafácticos y circunstancias. En este capítulo hace una revisión muy interesante sobre la obra de Geoff Eley: Un mundo que ganar. Historia de la izquierda en Europa, 1850-2000.

En la segunda parte del ensayo lleva a cabo unas propuestas de izquierda para los tiempos actuales, cuestionando las ideologías y el estado del bienestar. En él revisa los conceptos de igualdad y libertad, la renta básica, las ideologías, el estado del bienestar y la globalización. Poniendo los límites de todo ello, fundamentalmente, en el mercado. La tercera parte del texto la dedica a los desvaríos de la izquierda: fascinación nacionalista, la religión y la democracia deliberativa.

Concluye con un pequeño capítulo sobre la crisis actual de la izquierda, poniendo el énfasis en: los principios, la institucionalización, el poder, la base social y el mecanismo político. Aquí la izquierda no sale bien parada: “Con distinta intensidad y dispar cadencia temporal, las circunstancias mencionadas, entre otras, están en el origen del desconcierto de una izquierda que, a tientas y sin mucha meditación, anda buscando santos a los que encomendarse. En mitad de su marasmo intelectual, se ha ido agarrando a distintos clavos ardiendo, sin despreciar las apuestas puramente pirotécnicas más o menos efectistas” (p. 372).

Lo dicho, su lectura y reflexión merece la pena, aunque uno pueda encontrar divergencias.