¡Cuidado entras en un blog peligroso!

Este es un lugar donde me expreso libremente y comparto con todo el que quiera mis inquietudes.



miércoles, 20 de octubre de 2021

¡Viva el socialismo!: Thomas Piketty

 

 

En las primeras páginas del libro: ¡Viva el socialismo!, Piketty ya nos dice cuáles son las líneas de su pensamiento en los últimos años (2016-2020): “Ahora estoy convencido de que hay que pensar en la superación del capitalismo, en una nueva forma de socialismo, participativo y descentralizado, federal y democrático, ecológico, mestizo y feminista” (p. 14). Su concreción y claridad es plena, no anda con dobleces.

Una de sus principales premisas se fundamenta en que la desigualdad es esencialmente ideológica y política (no política o tecnológica); y, ya que la desigualdad es, junto con el cambio climático, uno de los principales problemas en el mundo actual, es necesario intervenir nacional e internacionalmente en la construcción de un nuevo modelo basado en la igualdad y en la sostenibilidad: “Ha llegado el momento de cambiar el discurso político sobre la globalización; el comercio es algo bueno, pero el desarrollo sostenible y justo también requiere servicios públicos, infraestructuras, educación y sistemas de salud, que a su vez exigen impuestos justos”. (p. 60)

Considera que el proyecto de “Tratado de democratización de la gobernanza de la zona euro” (T-Dem) puede ser un camino para conseguir una Europa más democrática y más social. El nuevo Parlamento de la zona euro proporcionaría un marco más democrático que “haría prevalecer finalmente una lógica de deliberación pública, pluralista y democrática frente al culto a las puertas cerradas y la opacidad”. (p. 103)

La mayor parte de libro aborda cuestiones relacionadas con su país, Francia, pero que nos sirven para poder reflexionar sobre cómo se pueden afrontar los nuevos retos en el resto de Europa, y ver las similitudes con el nuestro.

Finaliza con un pequeño análisis acerca de la pandemia de la Covid-19 y sus repercusiones en la crisis económica, preguntándose si esa crisis acabará con la globalización mercantil y liberal, lo que permitiría un nuevo modelo de desarrollo más justo y sostenible; y, planteando si ello puede ser una oportunidad “para reflexionar sobre una dotación sanitaria y educativa mínima para todos los habitantes del planeta, financiada por el derecho universal de todos los países a una parte de los ingresos fiscales soportados por los agentes económicos más prósperos: las grandes empresas y los hogares con rentas y patrimonios más elevados”. (p. 270)

martes, 5 de octubre de 2021

Artivismo: arte y activismo. Antoni Gutiérrez-Rubí

 


El arte en incontables ocasiones se ha implicado en los movimientos sociales y políticos, y estos se han comunicado con la población a través de manifestaciones artísticas, han confluido para ir de la mano juntos en la protesta social; Antoni Gutiérrez-Rubí ha unido a ambos en un nuevo término: artivismo. Conceptualmente lo ha desarrollado en su último ensayo: Artivismo. El poder de los lenguajes artísticos para la comunicación política y el activismo (2021), editado por la Universitat Oberta de Catalunya. Para Gutiérrez-Rubí el artivismo es: “una práctica híbrida que combina la aproximación artística, basada en el proceso estético, con el enfoque instrumental que busca los resultados que es el propio del activismo. El activismo artístico señala que para cambiar el poder es necesario cambiar de punto de vista, y viceversa, para cambiar el punto de vista es necesario cambiar el poder. El activismo artístico funde lo afectivo y lo efectivo” (p. 17).

Diversos estudios científicos nos muestran cómo desde hace tres décadas el descontento y la desconfianza de la ciudadanía hacia la democracia va en aumento, habiendo alcanzado en los dos últimos años su cénit, la brecha se hace más amplia entre las necesidades de los ciudadanos y los que tienen el poder; la democracia está muy cuestionada en una gran mayoría de países y en todos los continentes. Cuestionamiento que ha puesto en marcha multitud de acciones sociales y políticas, que lideran los nuevos movimientos sociales; lo que, en palabras de este autor, se está creando una nueva cultura política democrática, caracterizada por ser: colaborativa y horizontal, de participación directa, digital y creativa. Ocupando internet un lugar predominante, pues ha globalizado esta novedosa manera de participación ciudadana: “Los cambios tecnológicos favorecen este tipo de organización de acción política. La creatividad, en este contexto, juega un factor decisivo para empoderar a la ciudadanía. El uso de nuevos lenguajes, más estéticos, permite un diálogo distinto entre ciudadanos y ciudadanas que presenta una nueva forma de entender el compromiso político y social. Hablamos del arte y cómo, en sus múltiples dimensiones, otorga un nuevo empuje a la voz ciudadana” (p. 63).

Las movilizaciones sociales y políticas han puesto en marcha otras formas de comunicación para levantar el interés y el compromiso de los ciudadanos, destacando el artivismo, entendiendo este como como “acciones realizadas en el espacio urbano y/o digital, que intervienen en lo social a través del arte, empujando la agenda política o dando visibilidad a demandas ciudadanas. Es capaz de convertirse en un poderoso motor de cambio, capaz de sacudir las conciencias. Y puede ser un puente para ayudar a reconectar a la ciudadanía con la práctica política” (p.66).

Uno de los capítulos del texto contempla al espacio público como escenario del empoderamiento ciudadano, analizando las diversas manifestaciones creativas que se han producido a lo largo y ancho de este mundo: perfomances, resistencia creativa, los usos de los cuerpos, la música y el silencio, pancartas individuales, los objetos utilizados, el color y la política, el carnaval político, las campañas ciudadanas, el crowdfunding, o las redes sociales.

Antoni G-R concluye de la siguiente manera: “Es fundamental seguir pensando esta relación de cara a los nuevos retos políticos y sociales del mundo. En un contexto volátil y cambiante, en un marco de desencanto y desconfianza creciente con las instituciones y la política, cada vez hay más urgencias que están buscando los medios más efectivos para compartir sueños y peticiones que no pueden esperar más tiempo. Internet, las nuevas tecnologías y las redes sociales actúan de altavoz y argamasa social. El arte les da alma, sentido y contexto. El activismo lo convierte en energía política” (p. 201).

martes, 21 de septiembre de 2021

De la pandemia del covid-19 a la utopía: Boaventura de Sousa

 


La pandemia causada por el virus del covid ha dado lugar a múltiples análisis sobre las causas y sus consecuencias en las sociedades actuales, uno de ellos, el realizado por el sociólogo portugués Boaventura de Sousa, pone el foco en cómo puede afectar a los Estados, la democracia, los sistemas políticos, la salud global, el conocimiento o las nuevas formas de organización comunitarias; planteando unos posibles escenarios según se actúe política y socialmente.

Considero que la pandemia ha puesto encima de la mesa, en la agenda política y mediática, muchos temas que afectan al futuro próximo de la humanidad y que no se abordan adecuadamente, se posponen constantemente, pensando que ya resolverán con el tiempo o pasan sus responsabilidades a las nuevas generaciones. El profesor de Sousa analiza, con la  rigurosidad científica que le caracteriza, algunos de esos temas, dándole una gran importancia a la política: “la política debería mediar entre las ideologías y las necesidades y aspiraciones de los ciudadanos”, con el fin de evitar la brecha, cada vez más importante, entre los intereses de los políticos y de las personas.

A lo largo de la historia de la humanidad siempre han existido pandemias que han diezmado la población de vastos territorios, pero lo que ha caracterizado a esta última es su enorme efecto en todo el planeta, debido sobre todo a la gran movilidad internacional de los individuos y de mercancías. Y, tal como dice de Sousa, la concentración de las personas en las ciudades supone un escenario ideal para la propagación del virus. Lo que se agravará todavía más en el futuro si no se ponen las medidas preventivas y se invierte más en la salud global.

Esta crisis sanitaria también ha visibilizado, una vez más, las desigualdades y las discriminaciones, pues aunque se haya dicho hasta la saciedad de que afectaba a todos por igual, no es cierto, pues: “Las exclusiones dieron como resultado una mayor vulnerabilidad a la pandemia por varias razones: vulnerabilidad preexistente de salud y hábitat; menor capacidad para seguir las normas de la OMS, concretamente con respecto a los confinamientos, el distanciamiento físico y la higiene; acceso deficiente o nulo a los sistemas de salud que podrían salvar vidas o aliviar el sufrimiento”… “El tipo de exclusiones dependientes de estas líneas abismales se deriva de las desigualdades en la explotación de la fuerza del trabajo. El nuevo coronavirus infectó y mató preferentemente a quienes peor podían defenderse de él, es decir, a las poblaciones cuyas condiciones de sociales preexistentes las habían hecho más vulnerables”.

Otro aspecto que refleja en su análisis son las actuaciones políticas respecto a los estados de excepción decretados por los gobiernos y lo que ha supuesto de recortes de libertades públicas y privadas. El debate que se ha generado sobre la democracia y la libertad ha sido muy interesante, si bien es preocupante la posibilidad de dejar en mano de los gobiernos tanto poder. De Sousa opina que en el futuro habrá que distinguir entre estado de excepción democrático (de emergencia, de alerta, de calamidad, etcétera) y estado de excepción antidemocrático.

También es muy interesante su planteamiento sobre dos cuestiones: “las potencialidades y límites de la ciencia moderna; por otro, la pluralidad de saberes sobre la salud y sus epistemologías existentes en el mundo”. Aspecto que ha tenido un papel muy importante en el debate sobre el cuestionamiento de la ciencia, que han liderado otros saberes y utilizado en el discurso “negativista” de la pandemia.

Al final del texto plantea tres posibles escenarios:

Escenario 1. En este escenario, cuando se habla de salvar la economía, de lo que se trata es de salvaguardar los intereses del capital. Ante las circunstancias, se espera que el capitalismo abismal se vuelva aún más antisocial y excluyente, y aún menos sensible al empobrecimiento generalizado, la destrucción de rutinas y estrategias mínimas de supervivencia y la devastación de los sueños y expectativas de una vida mejor, afectando principalmente a los jóvenes.

Escenario 2. Piel capitalista, máscara socialista: el nuevo neokeynesianismo.

Escenario 3. Barbarie o civilización: alternativas al capitalismo, al colonialismo y al patriarcado. La sociología de las emergencias. Este concepto permite valorar, tanto en la teoría como en la práctica, las semillas de esperanza emergente, el florecimiento de alternativas que se van multiplicando en el mundo y a las que ni el consentimiento dominante ni los medios dominantes prestan la debida atención. A partir de ellas se irá componiendo un nuevo mosaico y un nuevo horizonte.

El profesor De Sousa opta por la construcción de una nueva sociedad, una nueva civilización, aportando soluciones concretas, basadas en la necesidad de decisiones globales y en el refuerzo de las instituciones globales, pero teniendo en cuenta los diferentes contextos y culturas mundiales.

 


martes, 6 de abril de 2021

Una vuelta a la naturaleza: Byung-Chul Han y Enrique García Gómez

 




Loa a la tierra. Un viaje al jardín

Este texto de Byung-Chul Han ha sido una gran y satisfactoria sorpresa, pues esperaba leer uno de sus ensayos filosóficos-sociológicos sobre las sociedades actuales; me he encontrado con un viaje sensorial al mundo de las flores, interrelacionado con la filosofía, la poesía, la música, el dibujo, la fotografía y el mundo digital. No es un libro al uso, de solo lectura y pensamiento, sino también de muchas sensaciones y sentimientos, de una vuelta a vivir en contacto con nuestro origen terrenal.

Desde los primeros párrafos hace que los sentidos se pongan en atención, se preparen para despertarse ante lo que viene. La descripción de las flores te hace imaginar su estructura, el  color, incluso su sabor, su tacto, su olor, si están calientes o frías o con quién comparten el espacio. Todo ello lo hace todavía más sublime cuando lo relaciona con alguna poesía o una composición musical, lo que te lleva a conectar tu ordenador, buscas a esos poetas y músicos para intentar conocer lo que siente el autor y poder comprenderlo mejor. Me he pasado tres días entre ese texto y las búsquedas en internet u otros libros, mirando fotografías, vídeos, dibujos, ha sido muy placentero. Mi mirada en los paseos por los senderos, caminos, parques o montes ha cambiado, percibo con mucha más amplitud e intensidad el entorno.

El otro día veía en un vídeo a mi nieto Daniel, de un año y medio, removiendo una mata de romero en flor para poder disfrutar del olor que se desprendía, a continuación cogió una flor y se la comió. Esa escena tan conmovedora habla por sí sola de su libertad y de su conexión con la tierra.

En una reciente visita al jardín de las flores en Toledo me compré el texto de Enrique García Gómez, Guía de bolsillo de los árboles de Toledo, espero y deseo disfrutar con él en mis paseos. Quique es otro enamorado de la tierra.




miércoles, 3 de marzo de 2021

La tortura en la España contemporánea: Oliver, Gargallo, Oviedo, Lorenzo y Parra.



El ser humano va cambiando a lo largo de sus etapas vitales, pues sus experiencias y sus circunstancias personales o sociales le hacen ver el mundo desde diversas perspectivas. A mí me está pasando con la manera de ver y entender los comportamientos de las personas, cuando era más joven era más rousseauniano y conforme me he hecho mayor soy más hobbesiano, es decir, considero que la parte violenta está en todos los humanos, aunque en diferente grado, y que va a depender de variados factores (familiares, sociales, económicos, laborales...) el que esa violencia salga a la luz o se canalice hacia otros comportamientos no violentos. Con esta premisa es con lo que me puse a leer el ensayo sobre La tortura en la España contemporánea (Coordinado por Pedro Oliver Olmo), lo que ha venido a confirmar mi tesis filosófica, sociológica y antropológica. La violencia forma parte de nuestra genética y en las formas de construir las sociedades; con la formación de los Estados modernos se intentó limitar y prohibir el uso de ella por parte de los individuos, otorgándose el Estado la legitimidad de la violencia en las sociedades democráticas.

Revisar la tortura y los malos tratos debe ser una tarea ardua y muy dura, por su dificultad en la obtención de los datos y por la dureza de leer u oír los testimonios de las víctimas. Admiro a estos investigadores que pasan los años y siguen llevando a cabo esa línea de investigación, haciendo visible esa parte oscura que está en todas las sociedades, relacionándola con los que ejercen el poder en las mismas.

El análisis de los autores de este ensayo nos permite una revisión teórica sobre la tortura y los malos tratos, así como su evolución en la España liberal, en la Guerra Civil, en el franquismo, en la transición democrática y en la democracia actual. Nos concede tener una visión de cómo ha evolucionado la violencia en nuestro país, quiénes han sido los actores (víctimas y verdugos), los lugares dónde se ha llevado a cabo y qué tipos de abusos se han cometido. Es espeluznante observar cómo la tortura se ha centrado, generalmente, en la violencia institucional, cómo los poderes (políticos, judiciales, policiales…) la han ejercido con total (o casi) impunidad.

Se parte de que a mayor democracia menos violencia, pero los hechos nos vienen a demostrar que esa no es la lógica. Cambian los actores, los lugares y los tipos, pero el sustrato violento continúa. En nuestro país se sigue torturando y maltratando a seres humanos, es una evidencia que ponen sobre la mesa estos estudiosos. El Estado y las instituciones con poder de tomar decisiones lo conocen, es necesario intervenir para que esta lacra social desparezca, saben cómo se podría hacer, pero no lo hacen. Este tipo de estudios sirven para denunciar y presionar, pero ello solo es poco, es fundamental que haya un mayor control de las actividades que puedan generar violencia y debe haber una mayor transparencia de las actuaciones, el humanismo debe estar por encima de cualquier poder político o ideología, puesto que si el individuo o los que tienen el poder decisorio se consideran impunes ejercerán la violencia cuando ellos lo consideren oportuno sometiéndose solo a su conciencia, actitud, opinión o deseo.


miércoles, 10 de febrero de 2021

Una revisión de la izquierda política: Félix Ovejero.

 


Félix Ovejero, La deriva reaccionaria de la izquierda, Página indómita, Barcelona, 2018.

El título del libro es muy sugerente, pero quizás no debería ser tan amplio, pues analizar una sola izquierda, cuando esta es sumamente amplia y diversa, puede ser equívoco o tendencioso. Considero que su lectura es muy conveniente, la revisión de la teoría y praxis de la izquierda política es fundamental y necesaria para la supervivencia de la misma. Las cuestiones que aborda son numerosísimas, haciéndolo de una manera bastante profunda y rigurosa, otra cosa es que las conclusiones a las que llega, uno puede estar de acuerdo o no, e incluso pueden ser cuestionables. Por ejemplo, cuando dice: “Y es que hoy una parte de la izquierda se ha vuelto comprensiva con la sinrazón religiosa, simpatiza con quienes quieren levantar comunidades políticas sostenidas en la identidad y manifiesta una antipatía sin matices contra el proceso globalizador. Incluso se muestra dubitativa de la peor manera al valorar la ciencia y el progreso científico” (p. 39). ¿Qué parte de la izquierda? ¿quiénes? ¿cuántos? ¿dónde? ¿esa parte de la izquierda aglutina todos esos planteamientos, o solo alguno de ellos?

Otras cuestiones que le quitan, no solo credibilidad, sino rigurosidad científica son sus adjetivos peyorativos hacia la izquierda: ensoñaciones pintureras, ilusos, poco pragmáticos, elucubraciones, etcétera.

No todo es negativo para la izquierda, pues le reconoce: “El mérito de la conquista de la democracia, si bien es de la izquierda, debe ser repartido… [Eley] la conquista de la democracia debe tanto a los partidos políticos y a los sindicatos como a lo que, retrospectivamente, podíamos llamar nuevos movimientos sociales” (p. 82). En el capítulo denominado: El socialismo como lucha por la democracia, podemos ver muchos ejemplos relacionados con la aportación de la izquierda al origen y desarrollo de la democracia: el nacimiento de la izquierda; la consolidación; la decadencia; el liberalismo, el desorden y la democracia; y, reproches, contrafácticos y circunstancias. En este capítulo hace una revisión muy interesante sobre la obra de Geoff Eley: Un mundo que ganar. Historia de la izquierda en Europa, 1850-2000.

En la segunda parte del ensayo lleva a cabo unas propuestas de izquierda para los tiempos actuales, cuestionando las ideologías y el estado del bienestar. En él revisa los conceptos de igualdad y libertad, la renta básica, las ideologías, el estado del bienestar y la globalización. Poniendo los límites de todo ello, fundamentalmente, en el mercado. La tercera parte del texto la dedica a los desvaríos de la izquierda: fascinación nacionalista, la religión y la democracia deliberativa.

Concluye con un pequeño capítulo sobre la crisis actual de la izquierda, poniendo el énfasis en: los principios, la institucionalización, el poder, la base social y el mecanismo político. Aquí la izquierda no sale bien parada: “Con distinta intensidad y dispar cadencia temporal, las circunstancias mencionadas, entre otras, están en el origen del desconcierto de una izquierda que, a tientas y sin mucha meditación, anda buscando santos a los que encomendarse. En mitad de su marasmo intelectual, se ha ido agarrando a distintos clavos ardiendo, sin despreciar las apuestas puramente pirotécnicas más o menos efectistas” (p. 372).

Lo dicho, su lectura y reflexión merece la pena, aunque uno pueda encontrar divergencias.

domingo, 20 de diciembre de 2020

Libertad, servidumbre y tiranía: Étienne de La Boétie

 


Acabo de leer el "Discurso de la servidumbre voluntaria", de Étienne de La Boétie, esperaba más de esa obra. Tal vez para su época (S. XVI) fuera provocadora, pero al día de hoy no aporta nada al discurso político sobre la libertad, la servidumbre y la tiranía. Tal vez en nuestros tiempos la situación sigue parecida en cuanto a que hay unos pocos luchando por la libertad y una gran mayoría que se siente muy bien sirviendo a los poderosos, que nacemos libres, pero que según donde nos haya tocado nacer así seremos más libres o menos; y, en cuanto a los tiranos, que sigue habiéndolos por doquier, estos son menos visibles, se disfrazan de demócratas o de benefactores sociales, siendo su crueldad más deshumanizada. La religión, al igual que entonces, sigue siendo utilizada por los gobernantes para seducir y manipular a los individuos.

Hay dos pensamientos que me han llamado la atención:

- “No penséis que hay pájaro que caiga más fácilmente en trampa engañado por el señuelo, ni pez que pique más prontamente al anzuelo cautivado por el cebo, como esos pueblos seducidos por la servidumbre al menos halago que se les haga; y no deja de sombrarnos que se abandonen tan rápidamente por poco que se les adule. Los teatros, los juegos, las farsas, los espectáculos, los gladiadores, los animales exóticos, las medallas, los cuadros y otros engaños semejantes fueron para los pueblos antiguos los cebos de la servidumbre, el precio de su libertad y los instrumentos de su tiranía”. 

“Siempre son cuatro o cinco los que sostienen al tirano; cuatro o cinco los que subyugan a toda la nación; en todo momento, han sido cinco o seis los confidentes del tirano, los que se acercan a él por su propia voluntad, o son llamados por él, para convertirse en cómplices de sus crueldades, compañeros de sus placeres, proxenetas de sus voluptuosidades y los que comparten el botín de sus pillajes”.

En definitiva, el pan y circo de toda la vida, y los individuos cercanos al poder, que consienten todo al poderoso para llenar sus arcas.

Por cierto, después de varias páginas cuestionando el poder de los tiranos acaba así: “Por mi parte pienso, sin temor a equivocarme, que no hay nada más contrario a Dios, tan bondadoso y justo, que la tiranía, reservando allá abajo para los tiranos y sus cómplices algún castigo particular”. En fin, la gota que ha culminado mi decepción de este texto cuyo título era muy atractivo.

Lo mejor han sido las ilustraciones del texto a cargo de Nono K.


jueves, 12 de noviembre de 2020

De la violencia institucional, social e individual: Clara Valverde y Olga Rodríguez



Hace unos días he finalizado la lectura de dos textos: Clara Valverde (2015), De la necropolítica neoliberal a la empatía radical. Violencia discreta, cuerpos excluidos y repolitización; y, Olga Rodriguez (2016), El hombre mojado no teme la lluvia. Voces de Oriente Medio. Son análisis actuales sobre el mundo que nos rodea, se aproximan de una forma muy rigurosa a la comprensión de la realidad social; que desde perspectivas diferentes -una activista social y una periodista- abordan el conflicto y la violencia (simbólica y física) en las sociedades actuales, en las instituciones y en los individuos. Sus conclusiones nos advierten de la decadencia de las sociedades, en general, y de las instituciones políticas, en particular.

Clara Valverde incide en el aumento de las desigualdades sociales, las cuales llevan consigo, cada vez más, a la exclusión social de una gran parte de la población: “Se mueren las personas dependientes sin recibir la ayuda económica que se les había concedido para que alguien cuidara de ellas. La salud de los pacientes empeora drásticamente mientras están en listas de espera que crecen en vez de reducirse”; ejemplos, que ponen sobre la mesa el ocaso del Estado del Bienestar y la barbarie del capitalismo neoliberal. Añadiendo a esa exclusión la victimización de esos colectivos: “algo habrán hecho” para haber llegado a esa situación. “Violencia que se esconde en formas difíciles de identificar como violencia, tales como: la tolerancia, la despolitización, el uso del lenguaje, el relativizar, el individualizar y el manipular la historia”. E incluso, el poder neoliberal llega a conseguir que esos individuos se crean libres. Es decir, la necropolítica neoliberal lleva consigo el aumento de las desigualdades sociales, la exclusión social, la victimización de esos individuos y el creer que se encuentran en libertad.

La periodista Olga Rodríguez pone el acento en la violencia que se da en los países del Oriente Medio. Es desgarrador como narra la vida de diferentes personas que viven en esos territorios, que han sufrido y siguen padeciendo los avatares de una política neocolonialista, centrada en el control geoestratégico de la zona y el aprovechamiento, sobre todo, de los recursos energéticos. El título de su libro: El hombre mojado no teme la lluvia, basado en una expresión de uno de los entrevistados, nos hace visible la situación personal y social por la que están pasando una numerosísima parte de la población de esos países. Gentes que llevan más de un siglo de violencia por parte de los poderes políticos y los conflictos bélicos que han asolado esa región, destrozando las vidas de los individuos, de sus familias y de sus sociedades. Las organizaciones internacionales han estado presentes desde el principio, han intentado lograr la pacificación de ese territorio, pero apenas dan un paso adelante, ya retroceden más de lo adelantado. La violencia es tan brutal, que apenas tienen nada, les falta absolutamente de todo, eso les hace no temer nada y ante nadie.

El panorama mundial es muy desolador, las posibilidades de encauzar medidas que acaben con esas situaciones y construir un nuevo mundo donde se considere a todas las personas como necesarias es más un sueño, un ideal, que una posibilidad real. Ambas autoras creen en esa probabilidad, pues el mundo ha avanzado siempre en situaciones de crisis.



jueves, 22 de octubre de 2020

Dos miradas sobre el poder: Michel Foucault y Moisés Naím.

 


Michel Foucault investigó sobre el funcionamiento del poder y aportó, entre otras muchas cosas, que el paso de la legitimidad del soberano por la legitimidad de la sociedad (democratización) cambió sustancialmente la concepción del poder, supuso que los castigos occidentales cambiaran a unos más moderados, fundamentalmente para evitar el rechazo de la ciudadanía, vinculando así los tipos de castigos con los tipos de poder ejercidos. En su ensayo Vigilar y castigar (1975) podemos profundizar en ese análisis. Posteriormente sus reflexiones se centraron en lo que él denominó biopoder, cuyo objetivo es “hacer vivir y dejar morir”, en sus propias palabras: “Más acá, por lo tanto, de ese gran poder absoluto, dramático, sombrío, que era el poder de la soberanía y que consistía en poder hacer morir, he aquí que la tecnología del biopoder, la tecnología del poder sobre la población total, sobre el hombre como ser viviente, aparece ahora un poder continuo, sabio, que es el poder de hacer vivir. La soberanía hacía morir y dejaba vivir. Y resulta que ahora un poder consiste, al contrario, en hacer vivir y dejar morir” (Hay que defender la sociedad). El poder ejercido, tanto por los soberanos como por los representantes de la sociedad, ha supuesto siempre que unos pocos han mandado sobre muchos y han impuesto sus verdades y un tipo específico de relaciones de poder.

Otra mirada sobre el poder es la de Moisés Naím. En su obra El fin del poder estima que ese poder político está degradándose, pues está dejando de ser un poder difícil de adquirir, fácil de utilizar y difícil de perder. Las personas que llegan ahora al poder tienen una competencia mayor y se encuentran con muchas más limitaciones: el activismo ciudadano, los mercados financieros mundiales, los medios de comunicación o más rivales: “La transformación del poder es más amplia y más complicada. El poder es hoy más fácil de obtener y, de hecho, en el mundo actual hay más personas que lo tienen. Pero sus horizontes se han contraído y, una vez obtenido, es más difícil de utilizar”. Él denomina a esos nuevos rivales como micropoderes.

Naím señala que: los gobiernos caen más rápidamente, las facciones en los partidos políticos aumentan, los líderes no son políticos sobresalientes, los movimientos sociales tienen más poder, los ejércitos van perdiendo poder, las victorias electorales no son de mayorías aplastantes, el ciberactivismo, lo que, entre otras más causas, supone la degradación del poder. Él propone una intervención inmediata con el fin de devolver la confianza a la política y a los políticos, poniendo el acento en el fortalecimiento de los partidos políticos y el aumento de la participación ciudadana en política.



jueves, 15 de octubre de 2020

Ulises, de James Joyce. Una visión y percepción personal.




Hoy voy a hacer una entrada diferente, voy a jugar un poco a Joyce. A continuación voy a poner todas las notas que he ido tomando a lo largo de la lectura de Joyce, sin alterar nada de lo que escribí.

Descriptiva

Pensamientos interiores.

-     Diálogos.

-     Palabras nuevas.

-     Tiempos verbales diferentes en la misma frase.

-     Sonidos onomatopéyicos.

-     Dialectos o frases mal habladas.

-     Mezclar en el mismo párrafo: descripciones, pensamientos y diálogos.

-     Saltar de un tema a otro en la misma frase.

-     No poner comas, ni interjecciones… palabras sueltas seguidas.

-     Pensamientos un poco dispersos, como a mí me pasa.

-     Relaciona la música con el sonido de las palabras, o con sinónimos de esas palabras o palabras a medias. (cap. 11)

-   Costumbrista: comidas, música, bebidas (té, cerveza), el pub lugar de encuentro social, ropas, juergas, bebedores empedernidos.

-    Dadaismo: expresarse como uno quiera. Surrealismo a tope.

-    Nacionalismo, patriotas, himno nacional, exaltación tradiciones (juegos, música…), odio a los ingleses y a los judíos.

-   Diálogos de borrachos, se pasan de un tema a otro sin conexión ninguna: música, deporte (tenis, boxeo, carreras de caballo), sentencias judiciales, sexo-porno, nacionalismo, leyes, historia… exaltación de las tradiciones irlandesas.

-     Pasa de un lenguaje bronco y vulgar, a otro pastel, romántico y meloso.

-     De la introspección personal a la descripción de lo cotidiano.

-     Pensamientos, ensoñaciones, deseos, reflexiones sobre lo acaecido.

-     Pensamientos sexistas, en una sociedad machista-paternal, donde la mujer es un objeto.

-  El capítulo 15 es el más surrealista y esperpéntico. Irreverente, iconoclasta, nacionalista, republicano, laico, vulgar, poético, sin ninguna duda: genial. Su puesta en escena es magnífica, las imágenes se suceden unas a otras, con una enorme imaginación en formas y expresiones. Difícil de llevar al cine o al teatro, pero hubiera sido ideal para una película de Buñuel, Dalí, Saura, José Luis Cuerda… Su plasticidad es enorme.

-    Después de una noche de juerga los discursos, las expresiones o los exabruptos son aburridos, disparatados, filosóficos, cada uno a lo suyo. Hay momentos muy marxistas (de Groucho, claro). Una vez más la religión, la independencia de la malvada Gran Bretaña, el sexo, la música y la bebida están presentes en antros nocturnos. Pasa de lo más excelso (música, salones, gente educada y adinerada) a las boñigas del caballo. Una narrativa genial, un dominio del lenguaje maravilloso.

El último capítulo es un monólogo de Molly, la mujer del protagonista. Los que padecemos alguna vez de insomnio conocemos muy bien el salto de un tema a otro e un pensamiento sin límite de tiempo y de múltiples aspectos a los que dar vueltas y vueltas hacia atrás, hacia adelante. Son unas cien hojas sin ningún tipo de puntuación, todo seguido, como en los duermevelas o en las parrafadas de las personas que no dejan hablar a nadie y solo les interesa soltar su discurso interminable.